Las relaciones humanas sin excepción, para ser fructíferas, requieren en primerísimo lugar el debido respeto a la dignidad y a la autodeterminación de las personas. La Relación Odontólogo – Paciente , ante su sensible objetivo de mantener y restablecer la salud, hacen de estos valores el punto de partida para el reconocimiento de la acogida, la amistad, la confianza, la humanidad, la intimidad, la capacidad de interpretación, la comunicación, el profesionalismo y el respeto.
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